Oscar Fontalvo
Explora las posibilidades expresivas del metal, transformando la materia en formas que revelan fuerza, equilibrio y sensibilidad.

Pez Betta
Hierro soldado, chapa batida,
pintura al óxido
45 x 60 x 25 cm
2024

Garza Blanca
Hierro soldado, chapa batida,
pintura al óxido
130 x 90 x 90 cm
2024

Diente de León
Hierro soldado, chapa batida,
pintura al óxido
210 x 200 x 200 cm
2024

Cardumen
Hierro soldado, chapa batida,
pintura al óxido
100 x 160 x 5 cm
2024

Peces
(escultura movil giratoria)
Hierro soldado, chapa batida,
pintura al óxido
130 x 80 x 80 cm
2024

Oscar Fontalvo
Me atrae la resistencia del metal, su peso, su brillo la posibilidad de transformarlo hasta volverlo sutil. En cada obra busco un equilibrio entre la fuerza del material, la delicadeza de la forma y el desafío del movimiento, explorando, cómo una superficie fría y rígida puede transmitir con la intervención del Ser, un abanico de emociones.
Me interesa el vínculo directo con la materia como el sonido del martillo y la tensión que se libera cuando el metal cede ante la idea y el diseño.
En el proceso, el óxido ocupa un lugar esencial. Sus matices, sus tonos terrosos y cambiantes, aportan mi toque particular como artista, la excelencia que busco y que da vida a la superficie. El óxido no oculta: revela. Habla del tiempo, del aire, de la transformación constante que habita en toda forma viva y que es capáz de convivir mientras inspira.
El movimiento también es parte de esa búsqueda. No sólo como gesto o forma visible, sino como concepto de transformación, de energía que late en lo inerte y lo vuelve presencia.
Crear es transparentarse, es ofrecer lo que uno tiene, lo bueno que habita dentro.
Cuando la obra encuentra su equilibrio, el metal deja de ser materia y se convierte en presencia ante la mirada. Y en esa presencia —entre el brillo del hierro, la calidez del óxido y el movimiento que la habita—, el arte finalmente, abraza.


